domingo, 28 de agosto de 2016

¿Fuera de contexto? Excusas cobardes

Respeto por encima de todo


Los tiempos en los que estamos y que siempre hay algo que te sorprende y te hace pensar que el ser humano tiene un arreglo, cuanto menos, complicado. Igual hay quién se lamente porque el vídeo de Valmojado haya tenido tan grande repercusión en las redes sociales, cuando lo verdaderamente preocupante, indignante e insultante es el hecho que recogen esas imágenes. Un ataque frontal a la Fiesta de los Toros en toda regla. Ni al Sanedrín antitaurino de las multinacionales holandesas o norteamericanas se les podría haber ocurrido mejor campaña a su favor, que la salvajada cometida por unos señores que crecidos y envalentonados ellos, decidieron usurpar las funciones que están exclusivamente reservadas a los toreros, banderillear y matar a estoque a una res brava. Que luego igual son de los que se engallan y exigen respeto para los que visten de luces, pero una cosa es predicar y otra dar trigo.

Al menos nos ha quedado el consuelo del mayoritario rechazo de los que se consideran aficionados a los Toros ante tales hechos. Y no es que haya habido comportamientos excepcionales, simplemente han respondido al sentimiento que debe albergar todo aficionado al toro. Pero en cien sacos de naranjas siempre te tienen que salir algunas que estén malas, que amarguen como demonios o que sepan a medicina. ¿Qué se le va a hacer? El mundo no es perfecto, todavía y la condición humana es variopinta y a veces con matices que molestan y ofenden. La verdad es que no me esperaba yo ninguna muestra de apoyo a ese lamentable hecho producido en Valmojado, pero me equivoqué y de qué manera. Anda que no tardó en salir la señora presidenta de no sé que asociación taurina de la localidad, así como el señor alcalde presidente de este ayuntamiento, en salir en defensa de sus paisanos, sin caer en la cuenta que así no hacen otra cosa que extender la vergüenza sobre todo un pueblo, seguro que de manera injusta y sin ajustarse a la realidad. La buena señora, la doña presidenta de tal club, peña o asociación, lo que sea, no tiene más luces que salir diciendo que esas imágenes se sacaron de contexto. ¡Caramba! Pues que nos explique ella misma el contexto y de qué manera puede este justificar que un becerro sea masacrado por unos señores, de forma salvaje, gratuita e ilegalmente. Y el señor alcalde presidente se atreve a afirmar que se ha manipulado el vídeo y que van a emprender acciones legales contra los que han proferido insultos contra los artífices de los acontecimientos en cuestión. ¿Respuesta de los que grabaron el vídeo? Ponerlo entero y sin editar, permitiendo ver detalles antes eliminados y que aún agravan más la situación.

Puede considerarse muy loable el que estos dos personajes intenten defender a sus vecinos, pero todo tiene un límite y más si el sentido común se ve atropellado de esta forma. Pero sus propios argumentos ya les dejan a los pies de los caballos, ellos solitos y sin que nadie les empujara a ello. ¿Que se ha sacado de contexto? ¡Hombre! Abandonemos ya este lugar común que puede ser tomado como síntoma de estupidez. ¿Es que para pasar aquello había que estar en aquel ambiente de frenesí y exaltación de la crueldad que se daba en la plaza en aquellos momentos, según puede interpretarse de las palabras de esta señora? Que si se despierta el monstruo de la sed de sangre, de la crueldad por la crueldad, de la barbarie y el salvajismo, entonces sí que se pueden justificar unos hechos injustificables. Mala cosa, ¿eh? Por este camino acabamos legitimando cualquier barbaridad cometida por el ser humano. ¿Fuera de contexto! Es que como nos volvimos locos, montamos la que montamos, pero luego, fuera de allí, los individuos estos son “personas normales”, muy queridos en el pueblo y que dan los buenos días a sus convecinos. ¡Ufff! Y luego esa creencia tan extendida de que los de mi pueblo son todos buenos, aunque alguna vez puedan perder la sesera. Los malos son los del pueblo de al lado. ¡Huyyy! Que la cosa no mejora, ¿eh?

Se me vino a la cabeza la imagen reciente de Morante atrincherado en el burladero, con el descabello e intentando finiquitar al que no pudo quitarse del medio en el tiempo que marca el reglamento. También leí por ahí eso de las imágenes sacadas de contexto. En ambos casos, ¿que era aquello? ¿Una broma que no llegamos a pillar los simples mortales? Fuera de contexto es que cojan la foto de Breznev y Honcker y se inventen un romance o lo que sea, o que ambos líderes sellaban con un beso su reciente matrimonio, vaya usted a saber. Eso sí es sacar de contexto. O que un deportista sonría cuándo no estén de acuerdo con un árbitro y se diga que le hace feliz que su equipo pierda por un penalty injusto en el último minuto. Pero desafortunadamente, igual que lo de Morante, lo de Valmojado es más que lamentable, aquí, en la China Popular o en toda la provincia de Toledo. Y lo mínimo que se le puede exigir a quién ostenta un cargo, especialmente si es público y que represente a un municipio, es que se conduzcan por los caminos de la sensatez, el sentido común y el honor. Oféndanse lo que quieran, si quieren pataleen y tírense al suelo como niños malcriados, pero con su insensatez no pueden pretender encubrir a quienes actúan de esta forma, ni extender la vergüenza a los vecinos honorables de Valmojado, que seguro que son una aplastante mayoría y que no tienen por qué pasar por esta vergüenza. Y hablando de la Fiesta de los Toros, haber cómo remedian ustedes el que esas imágenes viajen por el mundo y que quiénes las vean solo sean capaces de interpretar que los Toros es un espectáculo infame y abusivo contra un animalito indefenso. ¿Van ustedes a aclarles lo sucecido y a sacarles de su error?

Podrá haber quién piense en la mala suerte de que se difundiera el vídeo de Valmojado y que además haya tenido tanta repercusión en las redes sociales; pero la verdadera mala suerte, malísima, es que el hecho recogido por esa cámara se hubiera producido. Pocas cosas pueden dañar más el buen nombre de la fiesta de los toros que los hechos allí recogidos, que no puedo calificar de otra forma que de salvajada y considerarlos un fatal ataque a este espectáculo que tanto queremos. Me cuesta encontrar un lado positivo a todo esto, porque es difícil que lo tenga, pero sí queda el consuelo de que la gran mayoría de los que se consideran aficionados han saltado como un resorte condenando esa barbarie gratuita e injustificable cometida por unos señores que se envalentonaron y decidieron usurpar el papel de los únicos que pueden banderillear y matar a estoque a una res brava, los toreros. Casi mejor que no, porque al final puede que acaben llegando a la misma conclusión: ¿Fuera de contexto? Excusas cobardes


Enlace programa Tendido de Sol del 28 de agosto de 2016:
http://www.ivoox.com/tendido-sol-28-agosto-2016-audios-mp3_rf_12693284_1.html


viernes, 19 de agosto de 2016

Mamá, quiero ser matarife

Lo que fue verdad, a veces parece imposible y lo que ahora es la realidad, parece increíble


Que la cosa está “mu acguchá” es algo más que evidente y lo de los trabajos precarios no es ninguna broma. Si estará mal el panorama, que hasta un figurón de la fiesta, uno de los líderes de la tauromaquia 2.0, se ha visto obligado a convertirse en matarife. Para que luego digan que la economía progresa. Ya habrán visto esa triste fotografía en la que un artista, un creador, alguien que clama para que le dejen expresar lo que lleva dentro, se atrinchera en un burladero y capote por delante, se dispone a despenar con el verduguillo a un toro zombi; no aparentaba el animalito haber sido una alimaña en ninguna de sus vidas anteriores, ni mucho menos en la presente. Pero ahí estaba el señor Morante expresando su idea del toreo, detrás del olivo y de manera traicionera, intentando descabellar al toro, con perdón.

Si alguien es capaz de sorprender casi permanentemente en esto del toro, ese es el maestro de la Puebla, don Morante. Que lo mismo se te hace topógrafo y experto en cotas, que se transmuta en lince torero, como si fuera a convertirse en un personaje de dibujos animados, que con su sentido estético y experto interiorista decide que las rayas del tercio tienen que ser color tierra mojada al amanecer en las marismas del Manzanares, que se convierte en socio honorario de la Comunidad de Regantes del Alberche, que... Pues el polifacético don Josantonio ahora se nos hace matarife. Si es que es inútil resistirse a esos impulsos interiores que tarde o temprano acaban saliendo por algún lado. Eso sí, yo me sigo quedando con Agapito, aquel puntillero de la plaza de Madrid que hasta en eso era artista.

Morante de la Puebla, convencido artista y creador, se desgañita, como otros muchos de sus colegas, en pedir libertad para expresar y dejar salir lo que tienen dentro. ¡Ufff! Pues visto lo visto, parece que lo que el maestro lleva dentro, cuanto menos, resulta extraño y poco afín al toreo. Eso sí, siempre con ese amaneramiento tan personal, tan histriónico, tan poco natural y tan... Que no lo dogo yo, que simplemente es tomar sus palabras, sus hechos y ponerlos unos enfrente de los otros. ¡Qué cosas! A lo largo de la historia del toreo, muchos fueron los que iniciaron su camino en los corrales de los mataderos y dejando atrás la posibilidad de ser matarife, alcanzaron la dignidad de matadores de toros y más allá aún, hasta llegaron a convertirse en uno de los pilares fundamentales de la historia de esto que llamamos fiesta de los toros. ¿Hay artista que pueda superar a Pepe Luis Vázquez, el maestro de San Bernardo? Pero quizá será que a algunos esto les queda chico y avanzan un pasito más para eso que tanto gusta decir, lo de cerrar el círculo; y aquí va don Josantonio y presenta candidatura a matarife, eso sí, artista y creativo, pero matarife. No hombree, no anden cerrando círculos, si acaso, espirales buscando las nubes, siempre para arriba, arriba, arriba y más arriba, pero dejen los círculos, que lo único circular sean las rayas del tercio, los ruedos, el sol, la luna y la gloria de los grandes de verdad.

No voy a caer en la tentación de decir que esto es la tauromaquia 2.0, pero no me negarán que nos lo ponen a huevo. Incluso no se puede negar esa legión de seguidores incondicionales, pero lo de esta tauromaquia es algo mucho más profundo y de mayor magnitud, mucho más grave y preocupante que una simple y poco acertada anécdota nacida de un equívoca idea de arte. Tampoco es un síntoma de ello el que este señor se deje los toros vivos; peor es el que haya públicos que después le hagan salir a saludar, peor es el pasar por alto y minimizar esta circunstancia con la simpleza argumental de “es que así son los toreros artistas” o una majadería aún mayor, como la de “es que es la inspiración, el genio”. Es que con este señor ya ni discutimos de toros, ya ni nos planteamos si torea chotos, borregos, si trampea por el ruedo o si carece de dotes de buen lidiador ante el toro de verdad, es que se habla poco y menos del torero y sí y demasiado, del personaje, ese del que hace mucho se dijo que parecía estar devorando al primero. A ver si va a ser verdad y dentellada a dentellada, esa fiera voraz e insaciable del personaje mediático y pintoresco, se nos está comiendo al torero que un día fue y que conocíamos como Morante de la Puebla, el mismo de esas fotos de cuándo era niño, jugando al toro en la calle, el que decía: “mamá quiero ser torero”. Pero el personaje parece que está guiado por otra vocación y lo que clama es: mamá, quiero ser matarife.


domingo, 14 de agosto de 2016

No voy a Valladolid por un capricho de José Tomás


 
Echaban en cara a "Rafaé" que su pase del celeste imperio era para engañar a los públicos como a chinos. Igual toda la "tauromaquia" de algún maestro nace allá por dónde nace el Sol.
¿Se puede ser más malaje? Esto no tiene nombre, ni apellidos, ni tan siquiera un alias que impresione. La que le ha hecho el fenómeno José Tomás al magistral Enrique Ponce, que para un día que que tenía libre en su agenda, se le emperejila al señor Román Martín, don José Tomás, torear ese día en la plaza del paseo de Zorrilla. ¡Bueno, bueno, bueno! Por menos se montó la Guerra de los Cien Años. Que no seré yo el que alabe a José Tomás por hacerle la cusqui a Ponce, pero ya se sabe, la puñetería es una avenida de doble sentido; tres carriles de ida y tres carriles de vuelta. Igual alguno recuerda aquellos días en los que se vio solo peleando contra la televisión y su poder ilimitado a la hora de retransmitir los festejos al margen de los toreros, mientras sus compañeros, incluido el señor Ponce, se plegaban con extrema docilidad. Hasta puede que le quieran hacer pagar aquellas opiniones que no ocultaba el maestro valenciano sobre el toreo de José Tomás, que le parecía más demencia que verdadero toreo, porque el toreo bueno, el de calidad exquisita, parecía reservado en exclusiva para si mismo. Que no me parece bien ningún tipo de venganza, pero a estas alturas, no nos echemos las manos a la cabeza entre lamentos.

Quizá el maestro Ponce se haya despertado de repente de un dulce sueño en el que se creía la cima indiscutible del arte torero desde sus inicios hasta el momento presente. Que resulta que en caso de tener que elegir, el señor Matilla prefiere asegurarse el lleno absoluto con el de Galapagar, que el glamour empalagoso del magistral Ponce. ¿Pero esto qué es? ¿Por qué este desplante? Pues hombre, don Enrique, piénseselo un poquito, aunque no creo que lo vaya a hacer, pero mientras usted se mantiene en ese camino de ñoñería de baldosas amarillas, mientras usted sigue encantado de haberse conocido y se asombra de su grandeza, de alcanzar cotas de perfección a las que solo usted cree tener acceso, otros optan por firmar en esa fecha a José Tomás. Seguro que este podría haber elegido cualquier otra fecha, pues como bien afirma usted mismo, él no torea todos los días. Ya ve, igual es que no le hace falta y se anuncie dónde se anuncie, en Valladolid, Lima o Villamorteros del Monte, siempre llena. Y su elegancia, su clase, su jarte y toda esa monserga que usted pasea, no asegura el no hay billetes. Que somos así de necios, que no sabemos apreciar el caviar de su toreo.

Señor Ponce, que entre las largas distancias, las periferias y el amaneramiento de su quehacer, de luces o de etiqueta, y las apreturas, el ay, la firmeza, el cargar la suerte y el toreo de siempre, parece que los hay que se inclinan por esto último. Si ya lo decía el genio de Rafaé, si es que hay gente pa’ to’. Pero tranquilo, no se ofusque, porque seguro que va encontrar consuelo en los medios oficiales que le son tan afines, en el taurineo militante, en los aspirantes a ser reconocidos como excelsos “afisionaos” de fino paladar; verá como esos afearán el gesto de José Tomás y el de Matilla. Aunque, ¿no cree que el madrileño ha hecho lo que otros muchos quisieran poder hacer, pero no pueden por razones más que evidentes? Pero esa fuente de magisterio que es el señor Ponce no queda conforme con hacer pública su pataleta, que empieza por lo de que el arte es subjetivo, que no es mejor torero el que más gana, por si a alguien no le había quedado claro que estaba, en terminología de parvulario, rabioso. No, caballero, no vaya por ahí, que igual también sale perdiendo, no confunda su “elegancia” distante y displicente con el arte del toreo, que puede vestir smoking para llevar a término su numerito, que igual le sueltan eso de que aunque la mona se vista de seda...


Tengo la absoluta seguridad de que sus palmeros de la tele de los toros y los demás medios afines al régimen, le aclamarán, le seguirán poniendo ojitos, pero no se fíe, porque como un día se le ocurra al de Galapagar concederles dos entrevistas y un amplio reportaje para llenar espacio en la tele o en la radio, ya puede darse por pateado en el final de su espalda. Y aparte de estos mercaderes del toreo que se arriman al sol que más calienta, no pretenda que el aficionado le empiece a dorar la píldora a estas alturas. Piénselo usted, posiblemente no habrá aficionado que allá en la noche de los tiempos no se manifestara poncista, aquí tiene a uno, sin ir más lejos, pero sus devaneos con la trampa, con la mentira en su toreo, con ese alargar el brazo, con elegancia, por supuesto, con ese machacar ganaderías, con ese vivir en el planeta de Poncilopodis, todo esto y más, le han apartado de su toreo, de su tauromaquia como se dice ahora. Que usted está convencido de su divinidad, pero lo mismo que ese aficionado no soportó sus maneras, los empresarios van a por el que les llenaría no una, sino tres plazas y son estas no otras causas las que le dejan a usted fuera, así que piénseselo más despacito cuándo se le vuelva a pasar por la cabeza tal... pensamiento, eso de “no voy a Valladolid por un capricho de José Tomás”.

martes, 26 de julio de 2016

Las novilladas de Madrid y el pesar de don Simón

Al final va a ser verdad que el toro es el que hace la selección de los que sí, los que no y los que ni sí, ni no, sino todo lo contrario


Y que ahora el señor Casas, don Simón, se nos pone de defensor de los derechos humanos y nos suelta que “las novilladas de Madrid rozan el concepto de crimen contra la humanidad”. Vaya con el señor Casas, si va a ser que tiene alma, sentimientos y corazón más allá de sus excentricidades y de la buena salud de su bolsa. Pues permítame decirle que me alegro y le felicito por ello. Es bueno tener empatía con el prójimo y más con los novilleros, los integrantes del escalafón inferior del toreo. pero claro, tampoco sería justo el liarse la manta a la cabeza y así por las buenas empezar a soltar por la boca lo primero que se nos venga a la lengua. Con lo medido que ha sido siempre este señor para estas cosas. Un señor que no se encabrita con la chota, ni con el fraude, ni con el timo al espectador, ni con la pertinaz degradación de la fiesta, ni con que en plazas como la de Madrid, en la que algo ha tenido que decir en los últimos tiempos. Un caballero que cuando opina suele coincidir, imagino que casualmente, con las opiniones de las figuritas, los criadores del borrego y con el parecer de los taurinos en general, de los que él es un avezado miembro y que cuando ve las cosas se le pueden torcer no duda en echar mano de lo del arte, de lo de la libertad de la creatividad y otras mandangas que luego repiten sus fieles, que como pollitos en el nido esperan con el pico abierto a ver si les cae una limosna de los grandes jefes del clan del taurineo.

Coincido con lo que muchos dicen en que el novillo de Madrid destaca sobre los de cualquier otra plaza y que en algunas de por ahí hasta podría ganar en trapío al toro que se le echa a más de un “hartista”. Pues claro, es que parece que nos olvidamos, o queremos hacerlo intencionadamente, de que esta plaza es la primera del mundo, o así lo era antes al menos, e insistimos en esa uniformidad, en esa globalización de la mediocridad y de la no exigencia que con tanto éxito se ha instalado por ahí. Si esta es la Fiesta que quieren, adelante, pero no esperen que todo el mundo lo admita y acepte sin rechistar; ya que hacen de su capa un sayo, entiendan que tienen que aguantar el que se les diga que eso no tiene un pase. Porque de la misma forma que ustedes, que el señor casas se atreve a afirmar que: “Las novilladas de Madrid son un vector de destrucción masiva de novilleros”, lo mismo habría que pararse a pensar dos segundos e intentar comprender algunos de los motivos por los que en unos meses los chavales han desfilado incesantemente por la enfermería de la plaza. El novillo de Madrid siempre se ha acercado al toro de otras plazas, y quizá por este motivo, para venir a la capital había que venir preparado, con un bagaje y una formación que ahora mismo es difícil que se dé en los novilleros que se contratan domingo tras domingo. Eso sí, el anunciarlos le cuesta a la empresa nada y menos y una vez que se les ofrece la “oportunidad”, a ver quién es el guapo que dice que todavía no, que más adelante, porque esa es la mejor forma de asegurarse que no habrá una próxima vez más adelante.  Como se diría en una película de éxito de la historia del cine, les hacen una oferta que no van a rechazar, no pueden hacerlo sin firma su destierro casi definitivo de la profesión.

Si hacemos caso de lo que dicen los programas de mano que la empresa de Madrid entrega para cada festejo, podremos juzgar la preparación de los toreros que se acartelan en esta plaza. Juan Miguel debutó con los de aúpa en el 2011 y en el 2015 toreó solamente 11 corridas; Daniel Crespo, debutante en el 2013, con tres tardes en el 2015; Diego Carretero debutó en el 2015 y en ese mismo año toreó 9 veces;  Gallo de Córdoba, del 2009, ninguna actuación en el 2015; Ricardo Maldonado, del 2013, cinco paseíllos en el 2015; Juan Carlos Carballo, 2015 y trece novilladas; David de Miranda, del 2014 y 23 festejos, lo cual se le notaba, aunque solo fuera por el manejo del capote ante los novillos; Darío, 2014, 8 actuaciones en 2015; Jesús Martínez, del 2014 y 8 novilladas en el último año; Mario Alcalde, del 2010 y cinco festejos en el 2015;
Luis Manuel Terrón, 2014, cuatro en el 2015; Alejandro Conquero, del 2014 y 26 tardes en el 2015, otra excepción como la de su paisano onubense David de Miranda; Miguel Maestro, debutante en el 2001, con tres festejos desde el 2013 y uno en el último año; Pablo Belando, debutante en el 2008 y con ocho paseíllos en el 2015; Tulio Salguero, del 2009, sin festejos en 2015.


Perdonen por la verborrea de las cifras y los años, pero que me nos explique el señor Casas si, exceptuando dos casos de los citados, cuál es problema de los novilleros en Madrid. Y he tomado algunas de las novilladas celebradas en Madrid desde San Isidro para acá, sin ningún rigor científico, ni estadístico, pues me he limitado a coger cuatro programas que tenía a mano. De los novilleros aquí nombrados, varios resultaron cogidos, algunos de gravedad e incluso dentro de esa gravedad, hasta se podían considerar afortunados por no llegar a más el percance. El señor Casas pretenderá calmar su conciencia y la del estamento empresarial echando el mochuelo al aficionado que exige el novillo serio y los toreros preparados para un compromiso tan serio como es Madrid. ¿Cuál es su idea, que se echen animalitos a los que apenas se les puede pasar por el caballo? Que por poner un ejemplo, los de Arauz de Robles apenas arañaban los tres años cumplidos, aunque la seriedad y el trapío eran evidentes. Pero claro, si lo que a ustedes les viene bien es convertir a Madrid en una plaza de oportunidad, si de lo que se trata es que los chavales, y no tan chavales, vengan a las Ventas a la desesperada, a quemar el último cartucho, el que la opción sea o esa o ninguna, sin apenas estar toreados, lo menos que puede pasar es que un animal les pegue un mal porrazo y les busque la ruina. Que el verles salir a pie ya es un triunfo y motivo de alegría y descanso para todo el que se pase por los tendidos que con tanto acierto han vaciado los empresarios de la que se decía era la primera plaza del Orbe. Es el mundo al revés y esto no es lo peor, lo malo es que los que pagan tal dislate son los novilleros, que se convierten en cómplices a la fuerza y en víctimas de un sistema viciado, precisamente por quienes luego tanto se quejan. Señor Casas, usted lo tiene muy, muy fácil, organice novilladas, haga que los toreros anunciados lo sean por sus méritos en el ruedo y no por los abonados en los despachos y así, poco a poco, lo mismo se empieza a construir un futuro mejor, ese futuro que usted dice que le preocupa y a ver si de esta forma no tenemos que volver a hablar de las novilladas de Madrid y el pesar de don Simón.

domingo, 17 de julio de 2016

Lo inevitable

Hay momentos en los que merece más la pena agarrarse a realidades paralelas, que soportar la cotidiana


Dice el saber popular que en la vida todo tiene remedio, menos la muerte, aunque quizá esto no sea del todo exacto. Cuando nos vamos, cuando dejamos este mundo, lo que resulta inevitable de todo punto es que la vida siga, los nuestros nos llorarán, lo sentirán y nos echarán de menos el tiempo que cada uno sienta, otros se apenarán, también los habrá sorprendidos, indiferentes y dependiendo de factores como la fama, la envidia y lo que hayamos dejado en nuestras vidas, hasta puede haber que los haya que se alegren. Ya digo, inevitable. Aunque ahora, pasados los días, aparte de parecernos imposible que fuera inevitable salvar a un torero, en estos tiempos en lo s que todo parece posible, dominar la naturaleza, amansar a las fieras, la felicidad perpetua, el buen gusto generalizado, el buenismo universal, pero resultó imposible desterrar la muerte del ruedo. Qué lección de vida y de muerte, esa seguridad en la que muchos confían a ciegas, no es real.

También resulta inevitable el hecho de que ante ciertos acontecimientos asome la estupidez humana. Cuando llueve salen los caracoles y cuando la desgracia aparece, los... hay quién se  quiere aprovechar y busca su protagonismo, creyéndose los reyes del mundo, los adalides de la verdad, de la paz, del humanismo, del animalismo y de la bobaliconería. Anda que no se han dado casos de mentes humanas que han puesto todo el empeño del mundo en sacar a relucir su bajeza humana y sus limitaciones como persona. No creo que haya que descargar la ira sobre ellos, yo no lo voy a hacer, porque creo que es una pelea inútil, aunque no me guste ni un pelo. Eso sí, si los que sí tienen la posibilidad de actuación efectiva y las armas legales que la justicia pone en su mano, ejercen sus derechos y descargan toda la fuerza de la ley sobre estos oportunistas de cuarta, créanme que me alegraré y mucho. Lo celebraré y hasta puede que me sienta reconfortado, a pesar del nefasto motivo que dio origen a toda esta vorágine de insultos y faltas de respeto desmedidas.

Confieso que en principio yo no tenía ninguna esperanza en que esa unión de taurinos pudiera ser útil para nada que no fuera el proteger el negocio de los taurinos, pero, ¡caramba! Los acontecimientos actuales y su apoyo a la familia del matador de toros Víctor Barrio ya justifican su existencia. Pasaré por alto ese victimismo de algunos que se han manifestado en estos días, las circunstancias hacen que no se les pueda exigir ni mesura, ni recato, ni incluso sentido común, el golpe ha sido muy fuerte y la tensión también tiene sus efectos, que de ninguna forma hay que tener en cuenta, faltaría más; es más ese victimismo del que hablaba, puede llegar a entenderse. Cuándo el dolor resulta insoportable, cuándo no se entiende ese acoso, los ataques desmedidos, el verse  insultados y despreciados con una virulencia insospechada, hay que dejar a un lado la crítica, habitual y quizá merecida, pero en otros momentos, ahora toca intentar liberar toda la comprensión de que seamos capaces.


No esperemos humanidad en quién parece que solo conoce la animalidad, no esperemos comprensión en quién atesora tanta ignorancia, ni tan siquiera se puede esperar que aspiren a ponerse por un segundo en el lugar del otro. Quizá se han metido tanto en su papel de divinos amantes de la naturaleza, de su naturaleza, la que ellos tienen en su cabeza, que parece inevitable que excluyan todo aquello que no entra en los parámetros del progresismo que equipara con absoluta despreocupación a las personas con los animales. Incluso algunos pretenden que los demás cambiemos la dieta que heredamos del homo sapiens sapiens. Pero eso es otra historia. ¿Imaginan ustedes a estos amantes de la paz mundial, de los derechos de los animales diciéndoles esas barbaridades a la cara a los familiares del torero desaparecido? Yo quiero pensar que no serían capaces de tal cosa, es más, estoy convencido que ni lo harían, ni permitirían que nadie perturbara la paz que tan brutalmente se les arrancó de sus vidas. Entonces, ¿por qué vomitan tanta barbaridad sobre el teclado de un ordenador o en un mensaje a través de un teléfono móvil? ¿Es que no pueden evitar esos arranques de necedad? ¿Tan difícil les resulta pensar cómo si fuesen seres humanos? Es verdad que también los ha habido que han sabido diferenciar entre personas y animales, independientemente de que estén en contra de los toros, lo mismo que la respuesta de quienes se dicen aficionados a los toros podrían equipararse en el nivel de estupidez y salvajismo al de los de enfrente, pero es que ahora, llegados a este punto, no estamos hablando de toros sí o toros no, estamos hablando de comportarnos como personas o como animales, de sensibilidad ante el hecho de que un hombre de 29 años ha perdido la vida de forma brutal, de los que se han quedado para llorarle el resto de sus días y de que unos... de que haya quién sea capaz de burlarse del dolor ajeno, de despreciar la muerte de una persona, en este caso de un torero, y de llamar asesinos a quienes quizá más hagan por un animal, por el toro, para su conservación y bienestar. Pero en estos momentos, la incomprensión, el absurdo y la deshumanización parecen ser parte fundamental de lo que nunca debería ser, lo inevitable. 


Enlace programa Tendido de Sol:

lunes, 11 de julio de 2016

La gloria que llegó demasiado pronto

El torero se encontrará toros soñados y podrá sentir el toreo, con su cuadrilla de ángeles y querubines. Víctor Barrio, DEP


Hay momentos que nunca queremos que lleguen, sabemos que la fatalidad está siempre esperando hacerse presente, que puede depender de un resbalón, un instante de distracción, un amago de derrote o simplemente de un inoportuno soplo de viento. La negrura aparece y se lleva la luz de unos ojos con el último aliento de un torero. Se dice que el torero vivió y se dejó la vida en esto que tanto amaba, que las guadañas lo han llevado a la gloria eterna, del toreo y que en un ay ha pasado a la historia de los aficionados, pero, ¿tenía que ser tan pronto? O quizá, ¿tenía que ser?

Ahora podremos decir y decir, hablar sin parar, dejar que se liberen los sentimientos, que las emociones quieran acompañar a los familiares, a los padres y hermanos, a los padres de sus padres, que aún viendo cómo el niño se hacía hombre viviendo esa ilusión vestida de luces, seguro que mil y una veces rogaban por verle colgar el vestido de torear. Pues ya habrá más ilusiones, ni incertidumbre, ni deseos de que el torero se hiciera a un lado y dejara pasar la oscuridad de largo. Ahora toca la gloria, el reconocimiento, los gritos de ¡torero, torero! Pero el torero ya no está, ya no estará nunca más. Ahora toca llorar, llorarán los suyos, llorará su pueblo, Grajera, Sepúlveda, su pueblo de adopción, toda Segovia, toda España, todo el mundo del toro. Hombres llorando como niños, que es como lloran los hombres, con esas miradas perdidas, como si quisieran ver al torero subir a los cielos aupado a los hombros de los ángeles de los toreros. ¡Qué pena! ¡Qué pronto! Siempre es a destiempo, pero a veces es todavía más pronto de lo que nadie puede creer.


El rito sigue, el juego de la vida y la muerte no para. Se dice que esto lo hace grande, pero baste que quepa esa posibilidad para que lo sea en sí mismo. El torero ha alcanzado la gloria, ha conquistado el olimpo de los toreros, pero en mala hora llegó tal gloria. Todo lo cambiaríamos ahora por volver a ver al torero jugando al toro en las fiestas de su pueblo, con los suyos y simulando embestidas con los niños que se dejaban mecer en los brazos del torero. El mismo al que hombres vestidos de oro, plata y azabache lloran sin consuelo, pasan a la enfermería a dar el adiós al compañero caído, al jefe de una cuadrilla desconsolada que sintió la sacudida de un cuerpo cuando le deja la vida, para acabar inerte, con la calma que da la muerte y el desasosiego de la vida ausente, la que estuvo, pero que ya no volverá, porque así es el toro, el más sincero y el más certero, el que de un golpe se lleva por delante todo el futuro, todas las esperanzas, todo el querer ser y el querer llegar, la vida del torero y la de todos los suyos, que se habrán sentido morir con él y que no querrán volver a la vida sin él. Todo ha sido demasiado rápido, demasiado pronto, pero lastimosamente ha sido. Descanse en paz un torero, descanse en paz Víctor Barrio. 



Enlace al programa Tendido de Sol del 10 de julio de 2016:

martes, 5 de julio de 2016

El año que viene en Jerusalem... o en San Fermín

Sale el toro y se disparan las emociones, la fiesta ya está aquí


Cuentan que cada año, en la celebración de la Pascua, los judíos repiten el mismo deseo: el año que viene, en Jerusalem. Incluso parece que los sefarditas fijan su destino en Sefarad. Algo parecido a lo que los aficionados a los toros proclaman al acabar la primavera, ¡El año que viene, a los Sanfermines! Como pamplonicas en la diáspora sienten ese querer estar en la feria del toro. Muchos ni han llegado a pisar el adoquinado por dónde discurre el encierro, ni a sentir el aterciopelado vino de Navarra por la Estafeta. Da lo mismo, porque aparte de nacer, el pamplonica también se hace; se hace a golpe de madrugadas, como a los que de niños despertaban sus padres para que vieran el encierro por la tele y acto seguido, retornar al sueño, pero ya vestido de blanco y con el pañuelico rojo. El asombro que les producía el ver a esos toros corretones de la amanecida, pelear en el caballo y acudir a las muletas que se les escapan a fuerza del temple y mando. Madrugones y siestas presididas por el toro.

Los mismos pamplonicas que ya creciditos ven la fiestas con otros alicientes añadidos que de niños no veían, ni tampoco imaginaba, pero con el toro siempre ahí. Juerga, desenfreno, alegría, dormir en la Ciudadela, pero el toro siempre ahí, en la calle, en la plaza, en el alma, en el aficionado. Unos puede que se atrevan a sentir el bufido a la espalda y otros se conformarán con encaramarse al vallado y dejar que el toro te entre por todos los sentidos: la vista del totem de la tribu; el sonido de las pisadas, los bufidos, los cencerros y la algarabía armónicamente caótica que rompe el silencio de la espera de la manada; el tacto de la fe en el periódico en el que se confía para conducir las embestidas o de la madera cálida salvadora de los derrotes; y ese gusto de la excitación que siempre provoca el toro. Como una vez escuché responder a un corredor al que le hablaban de lo emocionante que había resultado el encierro ese día y que con rotundidad contestó que el encierro siempre es emocionante.

En Pamplona todo es emoción, no importa el momento, porque hasta cuando marzo marcea, cuando el frío aprieta y sorteando coches y no toros, frente a la hornacina con el santo se escuchan los cánticos de los mozos. Avanzando por la calle, Santo Domingo, plaza del Ayuntamiento, Mercaderes, la Estafeta, Telefónica y la pendiente que te mete en la plaza. Es para saborearlo, para revivir imágenes tantas veces vistas desde la niñez, la adolescencia y más allá. Esta es la curva, aquí se estrellan los toros, qué empinada esta cuesta, que larga se tiene que hacer, y los balcones tan llenos de gente, parece mentira que no se vengan abajo. Y al fondo la plaza, el ruedo abierto en abanico, el centro de la fiesta, el centro del mundo hasta el que el santo guía a sus devotos burladores de la muerte. Y por la tarde, la gallardía, la majeza y el arrojo vestido de valor y oro, aunque si surge el tropezón, también aparecerá el capotillo del patrón.


En Pamplona hay muchas cosas, los Sanfermines rebosan con aluviones de sensaciones de alegría, fiesta, celebración, guiris, forasteros, navarros y hasta algún que otro pamplonica en una semana corta, que se puede hacer muy larga, pero siempre aparece el toro, que no solo asoma por la Rochapea, desde el Gas hasta la plaza y luego en el ruedo, su espíritu se vive en la ciudad  los 365 días del año, 266 los años olímpicos. Y así los sienten también los pamplonicas en la diáspora, oyen Pamplona y sienten el toro, el de verdad, huelen el trapío, escuchan la bravura y paladean los madrugones que antes sabían a Cola Cao, luego a café bien cargado y ahora, ahora a pastilla para la tensión, infusión adelgazante o tostada integral son yo que sé que cosa rara que no sabe a nada. ¿Se imaginan ir a Pamplona? ¡Caramba! Eso tiene que ser como jugar al póker y perder. ¿Y a los Sanfermines? ¡Uf! Eso ya tiene que ser la... Vamos, como jugar al póker y ganar. Pues habrá que ponerse serio, anudarse ese pañuelo que encierra tantos anhelos e ilusiones y ya sin excusas, hacer realidad ese deseo de todo pamplonica, aunque sea en la diáspora; el año que viene, en San Fermín. 

Artículo publicado en el anuario del Club Taurino de Pamplona. A todos los miembros del Club, mi gratitud y amistad.


Enlace programa Tendido de Sol del 3 de julio de 2016:
http://www.ivoox.com/tendido-sol-3-julio-2016-audios-mp3_rf_12106998_1.html